Como es evidente el gusto no es el mismo para todas las personas, algunas lo tienen más desarrollado que otras. Lo curioso, es que esta peculiaridad puede influir en nuestra salud.
Una investigación que fue realizada con 5.000 mujeres durante 20 años, decía que tener una sensibilidad alta en los sabores amargos puede aumentar hasta un 58% las probabilidades de padecer cáncer.
Se supone que es porque consumen menos cantidad de verduras , ya que en muchas domina este sabor. Por lo que creen que el rechazo al sabor amargo puede favorecer una dieta menos saludable.
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